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El G-SHOCK GMC-B2100D-1AER lleva la inconfundible caja octogonal de la serie 2100 a un terreno mucho más sofisticado. Construido íntegramente en acero, con esfera analógica de cronógrafo, Tough Solar y conexión Bluetooth, conserva toda la resistencia de un G-SHOCK pero ofrece una presencia completamente diferente. Un modelo fabricado en Japón que demuestra hasta dónde puede llegar la evolución del diseño original de G-SHOCK.
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Hay diseños que terminan convirtiéndose en parte de la identidad de una marca. En G-SHOCK, la forma octogonal que nació con el DW-5000C de 1983 es uno de ellos.
Décadas después, aquella geometría continúa evolucionando.
El G-SHOCK GMC-B2100D-1AER representa uno de los pasos más interesantes de esa evolución: un G-SHOCK completamente metálico, exclusivamente analógico y con una esfera de cronógrafo que transforma la conocida silueta 2100 sin hacerla perder su identidad.
No es simplemente un GA-2100 vestido de acero. Su construcción, su esfera y su planteamiento pertenecen a otro nivel dentro de la familia.
La esfera negra abandona por completo las pantallas digitales y adopta una disposición clásica de cronógrafo mediante tres subesferas.
El resultado cambia considerablemente la percepción del reloj.
Sigue siendo reconocible inmediatamente como un G-SHOCK 2100, pero ahora aparecen códigos mucho más cercanos a los cronógrafos deportivos tradicionales. Los índices aplicados, las agujas pulidas y los diferentes acabados de las subesferas aportan profundidad y hacen que el reloj resulte especialmente interesante cuando cambia la incidencia de la luz.
Casio ha conseguido algo difícil: convertir uno de sus diseños contemporáneos más reconocibles en un cronógrafo analógico sin perder el carácter G-SHOCK.
Caja, bisel y brazalete están realizados en acero inoxidable, pero aquí el metal no cumple únicamente una función estructural.
El bisel se obtiene mediante sucesivos procesos de forjado, corte y pulido. La superficie superior recibe un acabado circular cepillado, mientras que las zonas inclinadas se terminan mediante pulido espejo.
Esa alternancia entre superficies cepilladas y pulidas resulta especialmente importante en un reloj como este. Hace que la compleja geometría del bisel octogonal destaque y permite que el GMC-B2100D cambie notablemente dependiendo de cómo recibe la luz.
El brazalete continúa el mismo planteamiento e incorpora además los característicos hoyuelos que recuerdan al diseño de la correa del primer G-SHOCK de 1983.
Son pequeños detalles, pero ayudan a conectar un reloj tecnológicamente moderno con los orígenes de la colección.
Utilizar acero en toda la parte exterior planteaba un problema evidente: mantener la legendaria resistencia a los impactos de G-SHOCK.
Casio lo resuelve colocando pequeños componentes amortiguadores de resina entre el bisel y la caja para aislar el módulo de los golpes. La propia estructura de las asas también está diseñada para ayudar a dispersar los impactos que llegan desde el brazalete.
Es una solución que permanece prácticamente invisible cuando llevamos el reloj, pero que explica muy bien la filosofía de ingeniería que existe detrás de los Full Metal de G-SHOCK.
La corona también merece atención. Es roscada y reproduce la forma octogonal del bisel, integrándose visualmente en la caja y permitiendo mantener una construcción compacta.
Debajo de esa apariencia de cronógrafo tradicional encontramos un G-SHOCK completamente contemporáneo.
El sistema Tough Solar utiliza la luz para mantener cargada la batería, mientras que la conexión Bluetooth permite vincular el reloj con la aplicación CASIO WATCHES.
Desde el teléfono puede realizar automáticamente el ajuste de hora, acceder a la hora mundial de aproximadamente 300 ciudades o utilizar funciones como el buscador del teléfono.
Es una combinación especialmente interesante porque toda esa tecnología permanece prácticamente oculta.
Visualmente seguimos teniendo delante un reloj analógico. No hay pantalla digital ni una estética que recuerde a un smartwatch.
Con 46,3 mm de anchura, 51,3 mm de largo y 12,4 mm de grosor, el GMC-B2100D-1AER tiene una presencia considerable, aunque el trabajo de Casio para reducir el grosor del módulo evita que resulte desproporcionado.
Sus 171 gramos dejan claro desde el primer momento que estamos ante un Full Metal. Es un reloj que se siente sólido en la muñeca y donde el acero forma parte de la experiencia.
A esa construcción se suman los 200 metros de resistencia al agua, la estructura resistente a los impactos y el Super Illuminator mediante LED de alta intensidad.
El G-SHOCK GMC-B2100D-1AER representa una faceta especialmente interesante de la relojería japonesa contemporánea. Combina la obsesión de Casio por la resistencia con un trabajo de fabricación y acabados que va mucho más allá del concepto tradicional de reloj herramienta.
Mantiene el ADN del G-SHOCK original, adopta la ya icónica silueta 2100 y la transforma en un cronógrafo completamente metálico, solar y conectado.
Un G-SHOCK para quien sigue queriendo toda la tecnología y resistencia de la marca japonesa, pero busca algo considerablemente más especial en la muñeca.
Ficha técnica